Nuevo caso de estafa a unos turistas con precios desorbitados en un restaurante, en este caso en el centro de Roma. Se trata del restaurante Antico Caffè di Marte, junto al río Tíber, del castillo de Sant'Angelo y a pocos metros del Vaticano.

Un ticket que se ha hecho viral muestra cómo las dos turistas japonesas se dejaron 349 euros por dos platos de espaguetis con marisco y dos botellas de agua. Además de este desorbitado precio, el restaurante también les cobró 80 euros más como propina. En total, una factura de 429,80 euros.

No es un caso aislado

Parece que no sería la primera vez que el restaurante se ve involucrado en casos como este, bastante habituales en las zonas turísticas de Italia. En el portal de reseñas TripAdvisor, por ejemplo, los usuarios lo dejan en muy mal lugar: tiene sólo dos estrellas de cinco posibles. A las malas puntuaciones se suman comentarios como "son unos estafadores", "no vais, es un fraude" o "mafiosos".

factura restaurando

Otra de las facturas polémicas / TripAdvisor

Algunos usuarios se quejan, por ejemplo, de que les cobraron 91 euros por un plato de pescado, 350 euros por dos pizzas - más 80 euros por un servicio que califican de pésimo- o de otros que, al reclamar, se encontraron con que los aseguraban que "no tenemos miedo de la policía porque son amigos nuestros". También hay protestas porque los han engañado con el peso del pescado, que no les han querido enseñar el tique detallado o que les han cobrado dos veces la tarifa de servicio.

Respuesta de los responsables

Después de la polémica levantada, los responsables del restaurante han querido salir al paso de las críticas asegurando que su menú "es caro" y que las dos turistas, además del primero, comieron un plato de pescado fresco recién sacado de los acuarios con que cuenta el establecimiento.

Lejos de pedir disculpas, los encargados del establecimiento aseguran que los precios son siempre los mismos y que la propina de 80 euros no es obligatoria, sino opcional, según recoge el Corriere della Sera.

En todo caso, la asociación italiana FIPE, una patronal del sector de la restauración, ha condenado prácticas como esta, en la que se suele aprovechar que los turistas no entienden el idioma o las costumbres locales para hinchar los precios y cobrar, como en este caso, facturas desorbitadas. De hecho, hace años que el sector turístico lucha contra estos casos, que consideran que hace un daño "irreparable" en la imagen de Roma y de Italia como destino.