El cuerpo sin vida de Juan Carlos Gil llevaba más de una semana en un depósito de Madrid. Este vecino de 47 años de Redondela (Pontevedra) desaparecía sin dejar rastro el pasado 5 de octubre y su familia movía cielo y tierra durante once días para tratar de localizarlo sin éxito. La Policía Nacional de la Comisaría de Vigo se ponía en contacto con su mujer este miércoles para comunicarle que el cadáver de su marido fue encontrado por una señora al día siguiente de desaparecer y que había permanecido todo este tiempo sin identificar en unas instalaciones.

Huellas y manchas

"No lo entiendo, porque se pudieron comprobar sus huellas dactilares, y tenía una mancha en la piel muy característica. Además, había denuncia de desaparición", señala Begoña, la mujer de Juan Carlos, tras recibir esta mañana la llamada de la Policía Nacional de la Comisaría de Vigo confirmando el fallecimiento del hombre una semana después de que se interpusiera denuncia. El cuerpo lo encontraba una vecina el domingo -al día siguiente de la desaparición- en un sendero en Madrid y sin aparentes indicios de violencia.

Como no llevaba documentación, el cadáver fue trasladado al depósito y allí ha permanecido durante más de una semana. Begoña -que desde el primer momento descartaba que pudiera tratarse de una desaparición voluntaria- se ha mostrado indignada con la noticia y ha lamentado que no se le hubiera identificado antes, o que no se le notificase antes la aparición del cuerpo.

Obra

Juan Carlos -vecino de Redondela (Pontevedra) y padre de dos hijos de 20 y 23 años- estaba viviendo en Madrid por motivos laborales, ya que trabajaba en una obra como escayolista. El pasado 5 de octubre, sus compañeros lo dejaron cerca de la vivienda que compartía, en el barrio de Canillejas y, a partir de ese momento, se le perdió la pista. Su documentación fue localizada en su domicilio madrileño y su teléfono móvil estaba apagado.