Los análisis de ADN realizados a unos restos humanos encontrados a principios de año en Girona han confirmado las sospechas. Se trata del cuerpo de Irene Rigall, la periodista desaparecida hace ocho años y medio en la capital gerundense.

La prueba ha cerrado un caso que despertó una fuerte conmoción en la ciudad, según publica el Diari de Girona. El análisis de los restos, que aparecieron hace unos meses en la orilla del río Ter, también han confirmado que, como se sospechaba, la chica no murió de manera violenta. Irene Rigall era periodista del diario El Punt Avui y desapareció el 16 de marzo del 2011, con 31 años.

Los carteles publicados entonces por la familia aseguraban que se la había visto desorientada, como si tuviera amnesia, en la zona de Fontajau, donde han acabado apareciendo sus restos. Los primeros meses se hicieron batidas por toda la ciudad, que contaron con Mossos, bomberos, familiares y amigos de la joven periodista.

Una desaparición "voluntaria", la hipótesis

Pocos días después, su bolso, con unas gafas, una cámara y su documentación, apareció entre unos arbustos. También había habido informaciones que aseguraban haberla visto en la costa gerundense, como Lloret de Mar o Platja d'Aro, pero resultaron ser pistas falsas.

Los Mossos, ya después de la desaparición, ya alertaron de que todo apuntaba a una desaparición voluntaria y a que la chica habría muerto ahogada en el río Ter. Ocho años y medio después, el caso se ha cerrado con esta hipótesis como la más factible.