El pintor Alfredo Rodríguez Labajjo Grandío, conocido en el mundo del arte como el Picasso gallego, ha sido encontrado muerto en su casa. El hecho es todavía más dramático por el estado en que se ha encontrado el cuerpo: los perros del artista se lo habían empezado a comer y ya habían devorado un brazo.

Alfredo Rodríguez, de 80 años, vivía sol en una casa aislada en la aldea de Fondemera, en Friol (Lugo). Era un hombre, según los vecinos, con poca vida social, y podrían haber pasado semanas desde su muerte. De hecho, el taxista que acostumbraba a acompañarlo a hacer los encargos fue quien dio la voz de alarma porque hacía 20 días que no sabía nada, según El Progreso.

Una patrulla de la Guardia Civil se presentó en casa del artista y se encontró el cuerpo del hombre en el exterior de la casa, a la intemperie, y con uno de los brazos devorados por un animal. En la finca, situada a unos 400 metros de las viviendas más próximas, había, también, varios perros y caballos.

Ahora se esperan los resultados de la autopsia, que se tenía que realizar este martes. Entre las causas probables de la muerte, los investigadores trabajan con la hipótesis de un infarto.

El 'Picasso gallego'

Labajjo, nacido en Lugo el año 1939 en una familia burguesa, estudió el bachillerato en la ciudad gallega antes de trasladarse a Madrid, donde estudió ingeniería técnica industrial. Después trabajó en una empresa constructora.

En aquella época empezó a pintar, bajo la tutela del maestro Pedro Mozos, que intentó que ingresara en la Escuela Superior de Bellas Artes. Labajjo, sin embargo, a pesar de todos los recursos, hacía y pintaba lo que quería. A lo largo del tiempo, sus obras fueron ganando reputación, hasta el punto que lo conocieran como el Picasso gallego.