La Policía Local de Siero (Asturias) ha encontrado este lunes a Blanca Mabel Otero Álvarez, una mujer argentina desaparecida en 1995, ahora hace 25 años, en León.

En el barrio la conocían como Eva

Sus vecinos en La Fresneda, una urbanización de la ciudad de Siero, en Asturias, aún no han salido de su asombro. En el barrio todos la conocían como Eva. Ahora han descubierto que su nombre auténtico es Blanca Mabel. Más concretamente, Blanca Mabel Otero Álvarez.

Desde que la conocen que la recuerdan dedicándose a labores de carácter doméstico: limpiaba casas, cuidaba de niños y ancianos y sacaba a pasear mascotas. Amable y reservada, dicen que hacía semanas que se quejaba de dolencias en las piernas. Iba con muletas. Algunos vecinos se ofrecieron a llevarla al médico. Ella se negó.

Deshidratada y desorientada

Hacía varios días que nadie en la urbanización sabía nada de ella. Al final decidieron llamar a la Policía Local. Cuando los agentes llegaron, se encontraron con el inmueble cerrado con llave desde el interior. Eso les hizo pensar que la mujer estaba dentro, aquejada de algún trastorno o enfermedad física grave que la impedía abrir la puerta. Rompieron una ventana y accedieron al interior. La encontraron en una de las habitaciones con deshidratación aguda y desorientada.

Una ambulancia medicalizada del Servicio de Salud del Principado de Asturias trasladó urgentemente a Eva al Hospital Universitario Central. Fue entonces cuando empezó el misterio. Intentando recabar información de lo sucedido los agentes acabaron descubriendo que no se llamaba Eva, tal y como la conocían sus vecinos, sino Blanca Mabel Otero.

La dama del Camello /  Policia Nacional

Retrato robot de 'La dama del Camello', la mujer cuyo cadáver apareció en la costa cántabra en 2001 y que en un primer momento se creyó que era Blanca Mabel Otero / Policía Nacional

Fin del misterio

Prosiguiendo con sus indagaciones, los agentes acabaron atando cabos, descifrando que Blanca Mabel Otero era la misma mujer de la que se había denunciado su desaparición hacía 25 años, cuando abandonó de forma repentina a su familia en León.

Durante años la policía no cesó en su empeño por localizarla. Todos sus esfuerzos fueron en balde. En 2001 llegaron a creer que habían llegado al final del caso cuando apareció un cadáver en la costa cántabra que se creyó que era el suyo. Los análisis de ADN finalmente lo descartaron. Ahora sí, 25 años después de su huida, se ha resuelto el caso.