El 8 de enero de 2018 acabó todo. Una niña de 15 años de un instituto de Barcelona explotaba delante de su profesor y de la jefa de estudios del centro para explicar el infierno que había vivido en su casa desde hacía años, concretamente, desde que tenía seis.

Llorando y casi sin poder hablar, explicó que su padre, de nacionalidad boliviana y de 49 años en la actualidad, había abusado sexualmente de ella desde que era pequeña y que los últimos meses también había mantenido relaciones sexuales con ella, siempre sin consentimiento y muy violentas.

Incluso, el verano del 2018, la chica tuvo que abortar después de haber sido, presuntamente, violada por su padre y haberla dejado embarazada. De los abusos sexuales continuados y de las violaciones repetidas es de lo que está acusado ahora Arnulfo R.B., que se enfrenta a una pena de 27 años de prisión.

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El padre de la niña, en el banquillo de los acusados, durante el juicio contra él. / Guillem RS

La niña sufrió, según explicó ella, los abusos y violaciones durante nueve años. Su padre, presuntamente, la tenía amenazada por si explicaba alguna cosa a su madre; ella, la menor, tenía muy buena relación con su madre. La chica aseguró durante la fase de instrucción del caso que tenía miedo de que su madre no la creyera y que por eso no explicó nada y que no lo hizo hasta que "no pudo más".

Silencio de la niña, de la madre y del padre

Cuando el centro educativo conoció la historia, activó el protocolo contra el abuso sexual y llevó a la niña a un centro hospitalario donde fue atendida por una educadora social. La chica repitió la historia igual que la había explicado a los profesores. Y la volvió a repetir delante de los Mossos d'Esquadra cuando la madre y ella fueron a presentar la denuncia. Pero fue la última vez que lo hizo.

En las diferentes fases de instrucción del caso y también durante el juicio que se ha celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de Barcelona, la niña no ha querido declarar contra su padre. No ha vuelto a explicar qué le hizo, según había denunciado ella misma, su padre. Se ha acogido al derecho a no declarar.

Lo mismo ha hecho él, que sólo ha movido la cabeza cuando la presidenta del tribunal le ha recordado que tenía este derecho constitucional de no contestar a ninguna pregunta. Y tampoco lo ha hecho la madre de la niña y todavía actual pareja del hombre ―que está en prisión provisional desde el 12 de enero de 2018―; la ley también permite evitar declarar contra una persona con la que tienes una relación de primer grado.

El testimonio de los Mossos

Durante el juicio sí que ha declarado el agente de los Mossos que instruyó parte de la investigación contra el hombre y que tomó declaración a la niña. Ha recordado que la chica explicó cómo su padre le hacía, presuntamente, tocamientos vaginales desde los seis años y siempre le decía que no tenía que decir nada a nadie.

También ha explicado como la niña le explicó que cuando empezó a tener la menstruación el hombre empezó a violarla con penetración. "Eran muy violentas", según el agente de los Mossos: "Explicó que su padre la cogía las manos con mucha fuerza". Fue en una de estas presuntas violaciones que denunció la menor de edad que se quedó embarazada de su padre.

Ella se lo dijo al padre y le explicaron a la madre que la niña había tenido relaciones sexuales con un chico de su edad, de manera consentida, pero que quería abortar, y lo hicieron en una clínica de Sants. Fue el verano del 2018, en el mes de agosto. Desde entonces que, tal como denunció la niña, su padre no volvió a abusar de ella. En enero explotó y lo explicó todo.

La fiscalía pide 27 años de prisión

Aun la no declaración del acusado, de la víctima y de la madre, la fiscalía no ha modificado su petición de pena contra el hombre y ha pedido al tribunal que tenga en cuenta las pruebas indiciarias que se han hecho durante la instrucción para condenar a Arnulfo R.B. a 27 años de prisión por ser el autor, según la fiscalía, de los delitos de abuso sexual a menor continuado y de agresión sexual con penetración continuada a menor.

La fiscalía también pide una pena de libertad vigilada de 10 años cuando el hombre salga de la prisión. La fiscalía cree que la niña "ha vivido con su enemigo número 1 en su casa durante años" y que se tiene que velar por su protección.

La defensa pide la absolución

Por su parte, la defensa del hombre pide la absolución al asegurar que durante el juicio no se han podido probar ni los abusos sexuales ni la agresión sexual. Para el abogado del hombre, el juez que llevó el caso antes de llegar a la Audiencia Provincial no practicó ninguna prueba que permitiera probar los hechos y ha lamentado que no se hubiera revisado el historial médico de la menor desde los seis años para intentar detectar algún abuso sexual durante este tiempo.

El abogado también ha destacado que el acusado autorizó las pruebas de ADN aunque, finalmente, después de poder acceder a la clínica donde se hizo el aborto de la chica menor de edad, no se pudieron comparar los datos, ya que ya habían sido destruidos. "Si no fuera inocente, en ningún caso hubiera aceptado hacerse estas pruebas que lo habrían incriminado", ha explicado en las conclusiones finales de las partes. La defensa ha explicado a ElCaso.com que esperan la absolución después de la no declaración de la niña y también por la falta de pruebas.