Robar para drogarse. No hay más. El objetivo del botín de parte de los ladrones que actúan en el centro de Barcelona, convertido en la zona cero de la inseguridad de la capital de Cataluña, es ser cambiado por droga a los narcopisos del Raval. Solo depende del dinero

Un conocido de la Guardia Urbana aparece de repente en la Rambla. Dos agentes de paisano del Grupo de Delincuencia Urbana (GDU) lo empiezan a seguir. Es un ladrón que normalmente se dedica a entrar en tiendas pero ahora ya es por la noche, no quedan establecimientos abiertos y el ladrón todavía pasea. Ha cambiado de objetivos, hoy va de bolsos.

Los dos policías lo siguen. Sube y baja por la rambla, arriba y abajo, cruzando de acera, casi sin ni mirar si suben o bajan coches. Entra al museo-bar de la NBA —el antiguo restaurando Ático- y vuelve a salir. Anda y volver a entrar. Marcha, contacta con un amigo suyo, vuelven a entrar al restaurante y salen rápidamente. Bajo el brazo el conocido de los policías trae seis camisetas de color rojo que ha robado.

Los dos policías, que lo habían seguido todo el rato, lo paran y recuperan las camisetas y denuncian a los dos por un hurto. Después de ser identificados, y sin camisetas, marchan por dónde han venido. No es la primera, ni la última, vez que los pillarán. Necesitan robar para poder ir al narcopiso a comprar droga.

Guardia Urbana Rambla carteristes patrulla escorcoll - SergiAlcazar

Así lo explica él mismo a Elcaso.com. Tiene 37 años, vino de Marruecos hace muchos años y ha pasado once encerrado en Brians 2. Robaba y también revendía droga a los turistas y lo pillaron. Hace menos de medio año que está en la calle y ya lo han detenido más de una media docena a veces.

Seis camisetas, cinco euros de heroína

De las seis camisetas que ha robado explica que piensa sacar unos cinco euros de heroína al narcopiso. La mayoría te cambian material, sea robado o no, por droga. Pero si en algún lugar no les interesa el producto que llevas, no hay problema, hay más narcopisos que funcionan como totales mercados de Calaf.

Él tendrá que volver a robar algo, no se esconde. Empieza a notar el mono y necesitará droga pronto. Para pagarla tendrá que robar y tener más suerte que ahora, que la Guardia Urbana lo ha pillado.

Pensión completa: droga, comer, cama y una prostituta

El día antes tuvo más suerte. Sin arriesgarse demasiado pudo hacerse con una bolsa de una mujer y en el interior había 500 euros. Con dinero en efectivo se fue hacia uno de los narcopisos, uno de liderado por un dominicano.

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Entró antes de las ocho de la tarde y no salió hasta casi 24 horas después. Con los 500 euros tuvo bastante para comprar durante horas gramos de cocaína pero también pagó 20 euros para pasar la noche en una habitación del piso. Compró comida y se cerró en la habitación con una prostituta.

Volver a la calle

Pero, quizás como un sueño, los 500 euros del bolso se acabaron y ahora toca volver a la calle a luchar de nuevo por un botín que se cambiará rápidamente por droga.