Justine y Cheryl Dunwoodie, dos mujeres estadounidenses, protagonizaron una historia tan triste como bonita. Después de casi 20 años juntas, se pudieron casar antes de que Cheryl muriera a causa de una enfermedad cardiaca.

Las dos tenían programada su boda para agosto de 2018, pero la salud de Cheryl empeoró dos días antes de la ceremonia y tuvieron que cancelarla.

Ingresada pocos días antes de la boda

Cheryl entraba y salía del hospital desde hacía un año. Sufría una insuficiencia cardiaca, y estaba a la espera de un trasplante. Pero dos días antes de la boda la tuvieron que ingresar: los riñones le empezaron a fallar, y los médicos ya no la podían operar. Estaba demasiado débil.

Prometieron que se casarían

Según el testimonio de Justine, las dos prometieron que, si algún día le pasaba algo a Cheryl, se casarían igualmente. Con la ayuda del personal del Hospital Real de Sunderland, la pareja pudo celebrar su boda.

El personal médico lo organizó todo

El equipo del centro médico ayudó a la pareja en todos los preparativos de la boda. Pidieron a la oficina de registro el certificado de boda y agilizaron el proceso.

Además, organizaron la decoración de la sala donde se casarían las dos mujeres: flores, comida e, incluso, un pastel de boda. También pidieron ayuda y colaboración a las empresas locales y de los alrededores.

"El personal de la sala asistió a la boda, e hizo que Cheryl se sintiera muy especial durante todo el día", asegura una amiga de la pareja al Sunderland Echo.

"No era como lo habíamos planificado, pero nos pudimos casar"

Justine asegura que las dos se sintieron afortunadas y felices en el día de su boda. Se dieron el "Sí" delante de toda su familia y amigos en una ceremonia íntima y emocionante.

Con la ayuda del hospital, las dos pudieron pasar el tiempo que le quedaba a Cheryl como matrimonio.

Celebrando la vida de Cheryl

Después de unas semanas de felicidad al lado de su esposa, Cheryl la dejó el 8 de octubre de 2018. A su funeral asistieron a 800 personas, entre amigos, familia, conocidos y personal sanitario.

Justine la recuerda como una persona afable, buena y risueña. El amor de su vida.