Los aguaceros del sábado en las comarcas de Girona dejaron a una víctima mortal en Platja d'Aro: José Aníbal Paredes Garcia, de 32 años. El joven, originario de Honduras, hacía tres años que había llegado a Catalunya huyendo de la extrema pobreza de su país.

El chico vivía en unos bajos de una empresa sin ningún tipo de célula de habitabilidad que le habían dejado: los pocos trabajos que encontraba, precarios y como agricultor, no le permitían pagar una vivienda, y la mayoría de dinero que ganaba los enviaba en Honduras, donde tenía una hija de cinco años y donde su familia vive en condiciones muy humildes, según el Diari de Girona.

Unos orígenes muy humildes

José había nacido en una aldea en el noroeste del país, donde todavía viven sus padres y donde a duras penas hay cobertura de móvil. Uno de sus hermanos vivo en otra población hondureña y otro había ido a buscar fortuna en los Estados Unidos, pero se quedó atrapado en México. José había conseguido llegar a España y quedarse de manera irregular.

El sábado, sin embargo, las intensas lluvias inundaron el bajo donde dormía y no se pudo escapar. Los servicios de emergencias rescataron su cuerpo, ya sin vida, de dentro del local.

Dado que, a pesar de tener amigos y conocidos, José no tenía familia en Catalunya, la asociación Hondureños Solidarios en Barcelona se ha hecho cargo de ponerse en contacto con la familia, junto con el ayuntamiento de Platja d'Aro y el consulado hondureño en Barcelona.

De hecho, será el cuerpo diplomático quien se encargará de repatriar el cuerpo, pero esta asociación ha empezado a recaudar dinero para poder pagar el entierro y ayudar a la familia a salir adelante después de su pérdida. Por eso han abierto un número de cuenta para intentar recoger el máximo de fondo y ayudar a la familia a superar el aprieto.