La fiscalía pide 10 años de prisión para un auxiliar técnico de un centro de discapacidad intelectual de Esplugues de Llobregat (Barcelona), acusado de abusar de una chica discapacitada de 19 años en reiteradas ocasiones durante el turno de noche. 

Cuando los enfermos dormían, entraba en la habitación, la cogía de la cabeza y la obligaba a hacerle una felación

 

A mediados de agosto de 2016, el acusado acudió a la habitación de la víctima varios días y presuntamente la besó en la boca y la penetró vaginal y analmente, diciéndole que no dijera nada porque si no le echarían del trabajo, le meterían en prisión y le cortarían el cuello. 

En julio del 2017 se habría repetido la misma situación. Cuando los enfermos dormían, fue a su habitación y presuntamente le hizo tocamientos, la penetró y le cogió la cabeza, obligándola a hacerle una felación. En algunas ocasiones, ella intentaba llamar al timbre de ayuda que hay en las habitaciones pero el procesado le cogía el brazo para evitar que lo puediera hacer.

Siempre pendiente del reloj

Aunque el presunto agresor era el único empleado que velaba por los enfermos en la planta donde se encontraba la víctima, cada dos horas subía otro trabajador para ayudarle a hacer los cambios de posición de los residentes. Por eso, estaba siempre pendiente del reloj para calcular en qué momento subiría su compañero.

Los hechos se produjeron en la habitación y en los lavabos e, incluso cuando no abusaba de ella, al día siguiente le contaba que había ido a su habitación y se lo había hecho, causándole un trastorno de estrés postraumático. 

Aprovecharse de la relación de superioridad

La víctima dormía ocasionalmente en la Fundación Privada Finestrelles de Esplugues al tener reconocida una discapacidad del 66% desde enero de 2018. Dicha patología requiere que la joven tenga que ir a un colegio de educación especial y esté acompañada de un adulto en todo momento.

El procesado aprovechó que era de noche, que los enfermos dormían, que era el único auxiliar de la planta y la relación de superioridad para abusar de ella, ya que precisaba de un adulto para realizar las tareas más básicas.

En el juicio que se celebra este jueves, la fiscalía pedirá diez años de prisión por un delito continuado de abuso sexual, así como la prohibición de acercarse a la víctima a una distancia no inferior a 1.000 metros y de comunicarse con ella durante once años.