El crimen de Castro Urdiales marcó la población de esta pequeña localidad Cántabra el pasado septiembre. La cabeza de Jesús Mari, un vecino jubilado de 67 años, apareció en una caja. Después de cuatro meses, el cuerpo de la víctima todavía está en paradero desconocida.

La principal sospechosa, su pareja: María Carmen Merino podría haber matado a su novio para quedarse con su dinero. Y es que, según apuntan nuevas informaciones, el hombre tenía el testamento a nombre de su presunta asesina.

El dinero, posible razón del asesinato

María Carmen y Jesús Mari estuvieron juntos durante siete años. El hombre la mantenía: la mujer no tenía ingresos y los dos vivían de la pensión de él, que, como banquero retirado, era generosa: "dinero, no les faltaba", explicaron los vecinos y la familia, pocos días después de que se tuviera conocimiento del crimen. La mujer tampoco se privaba de nada, e incluso se había sometido a operaciones de estética: "tiraba de su cartilla", explicó un primo de la víctima a ElCaso.com.

Según ha podido comprobar la policía, Jesús Mari había dejado el testamento al nombre de su pareja. Por este motivo, las autoridades podrían estar explorando la opción del móvil económico como principal motivación del asesinato, informa El Periódico.

Un crimen macabro

Este caso tuvo una especial relevancia después de que la cabeza de la víctima apareciera al armario de una vecina. María Carmen le habría dado la caja con la cabeza con la excusa de que tenía juguetes sexuales que no quería que la policía encontrara en casa.

Después de seis meses guardando a la caja, la vecina notó que desprendía una fuerte peste, y decidió abrirla. No se imaginaba, sin embargo, que en el interior del objeto descubriría la cabeza de Jesús Mari.

El viaje

Antes de que la familia denunciara la desaparición del hombre, la versión que había dado Mari Carmen era que él la había dejado, y que se había ido de viaje con 12.000 euros que habría retirado de su cuenta corriente.

La versión del viaje, según explicaron los familiares a ElCaso.com, nunca les acabó de cuadrar. Además, siempre dudaron de los mensajes que el hombre supuestamente les escribía y que, según parece, habría enviado la misma presunta asesina.

Bolsas negras

María Carmen, una vez ya se había interpuesto la denuncia por la desaparición de su novio, pidió ayuda a la mujer de la limpieza para deshacerse de varias bolsas negras. Según la sospechosa, "había cambiado los tiestos", y los sacos contenían tierra. La trabajadora habría declarado a la policía que tuvo que tirar cuatro bolsas muy pesadas en los contenedores.

Un sicario y 12.000 euros

Después de la desaparición de Jesús Mari, un primo suyo alertó a la Guardia Civil. La policía interrogó a María Carmen, pero ella mantuvo su historia, asegurando que el hombre la había dejado y se había llevado los 12.000 euros.

Este dinero, según algunas primeras sospechas, se podría haber utilizado para pagar un sicario, que habría matado a la víctima. No obstante, esta línea de la investigación ya no es primordial para las autoridades.

Sin el cuerpo de Jose Mari

María Carmen fue detenida, poco después del terrible hallazgo de su vecina, por la desaparición de Jesús Mari. El juez la envió a la prisión provisional sin fianza, acusada de haber matado su pareja.

De momento, sin embargo, todavía continúa la incógnita de la localización del cuerpo de la víctima: después de varios meses de investigación, las autoridades todavía no lo han encontrado.

Las croquetas, la leyenda negra de Castro Urdiales

Una de las teorías más chaladas es que la mujer había estado repartiendo comida casera, como croquetas, entre los vecinos durante los meses posteriores a la desaparición del marido, dejando entrever que, quizás, esta comida no se había elaborado con "carne habitual".

No obstante la fuerza que tuvo esta historia, la Guardia Civil la ha descartado y un primo de la víctima ha asegurado que se trata de una mentira que empezó a circular.