Brenda Micaela Barattini, una joven argentina de 28 años, hacía siete años que tenía una pareja estable, pero, de vez en cuando, se veía también con Sergio, su amante. El 25 de noviembre del 2017, sin embargo, su última cita acabó muy mal: le cortó el pene y los testículos con unas tijeras de podar. Ahora han condenado a la chica a 13 años de prisión por un intento de homicidio con el agravante de alevosía.

La chica planeó el ataque durante dos meses: así lo revelaron las decenas de búsquedas que había hecho a internet. Al historial del móvil de la chica había búsquedas como "cómo cortar el miembro masculino", "mujer corta pene", "se defiende de una violación" y "como borrar mensajes".

Todo este análisis del historial de la chica ha permitido desmontar la defensa de la chica, que aseguraba que ella lo que había hecho era defenderse de una violación. Después de descubrirse que no era así, cambió de versión y dijo que lo había hecho como venganza porque la víctima había difundido un vídeo sexual suyo: "vulneró mi intimidad, mi vida y mi carrera".

Condenada por unanimidad

Ninguna de estas versiones, sin embargo, convencieron al jurado popular, de que acordó por unanimidad considerarla culpable de un intento de asesinato con el agravante de alevosía, una sentencia inaudita por un ataque de estas características.

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Brenda Barattini, durante su juicio

El abogado de la defensa ha defendido en todo momento que ella no quiso matar a su amante, sólo cortarle el pene. También aseguró que no había ninguna relación entre ellos. "No aguanto más, estoy muy arrepentida", afirmaba la chica antes de oír el veredicto: "nunca he querido matar a nadie".

"¡Morite, hijo de puta!"

La noche del ataque, el ahora condenada citó a su amante en su casa en la ciudad de Córdoba. Mientras estaban haciendo el amor, Barattini le propuso a su amante que se pusiera un antifaz, y, un vez con los ojos tapados, sacó unas tijeras de podar que había escondido previamente bajo la cama y le cortó el pene y los testículos. Una acción que los jueces consideran que fue premeditada.

Los vecinos oyeron los gritos de la víctima y avisaron a la policía. La agresora, sin embargo, intentó evitar que la víctima huyera, mientras le gritaba: "¡morite, hijo de puta!". Los médicos, a pesar de la gravedad de la lesión, pudieron reconstruir los genitales del hombre, que, a pesar de haberse recuperado, sí que tiene secuelas psicológicas.