Michelle Bennett sabía que no podría despedirse de su madre, Carolann, a quien le quedaba poco tiempo de vida o después de contagiarse de coronavirus. Le habían dicho que no podía estar en la misma habitación que su madre, ingresada en el hospital Swedish Issaquah de Washington.

Frustración al no poder decirle adiós

Carolann Christine Gann, de 75 años, hacía días que estaba ingresada a causa del letal Covid-19, y no se podía hacer nada para salvarle la vida. De hecho, Michelle sabía que su madre estaba cerca del final.

"No poder estar y coger la mano de mi madre, acariciarle el pelo, decirle todas las cosas que quería decirle. Era un sentimiento de impotencia, me sentía tan frustrada e impotente por no poder hablar con ella", ha explicado Michelle en una entrevista a la CNN.

Una videollamada gracias a una enfermera

Pero gracias a una enfermera del hospital, Michelle pudo decirle adiós a su madre. La llamó para explicarle que el estado de Carolann había empeorado, le costaba mucho respirar y temía que ya no viviría mucho más. Entonces, la enfermera le acercó el teléfono a sla paciente  para que su hija pudiera despedirse. 10 minutos después estaba hablando con ella a través de FaceTime, una aplicación de móvil que permite hacer videollamadas.

"Te quero mucho", explica que le dijo a su madre. Hacía poco las dos se habían discutido y Michelle no le había pedido perdón. Por eso, en aquellos últimos instantes en la vida de la Carolann, su hija le dijo: "Te pido perdón mamá, te quiero. Sé que no tuve la oportunidad de decírtelo".

Cuando acabó la conversación, la enfermera le aseguró a Michelle que su madre no se estaría sola, "nos quedaremos con ella hasta el final".

Michelle Bennett reconoció que fue muy difícil expresar sus sentimientos sin tener a su madre delante, pero espera que ella haya escuchado sus últimas palabras.