Robert Quiñoa, de 85 años, murió este viernes en el Hospital de Igualada, provincia de Barcelona. Horas después, a las ocho de la tarde, se notificaba a la familia de que había dado positivo en coronavirus. "Casi no hemos llorado porque todavía no somos conscientes de lo que ha pasado", afirma un familiar a El Periódico.

Problemas respiratorios

El hombre había ingresado en el hospital dos días antes de que se confirmara el primer infectado en la península, el 27 de febrero, a causa de una neumonía. Sin embargo su salud evolucionó favorablemente. El 6 de marzo estuvieron a punto de darle el alta pero se acabó quedando porque tenía un poco de fiebre. Para asegurar, le hicieron tres veces el test del coronavirus y en las tres dio negativo.

Todo parecía estar bajo control hasta el martes pasado, cuando trasladaron a Robert a aislamiento. Al día siguiente moría en el hospital, el mismo día el Gobierno hacía público el foco de infección en Igualada. La familia critica la gestión del hospital, "no había protocolo, entraba todo el mundo i era un descontrol", explica la hija de Robert.

Sin confirmación

Ahora los familiares, que no pudieron despedirse de su abuelo, no saben si ellos también son portadores del virus. Han pedido la prueba al hospital, "nos dijeron que vendrían inmediatamente con una ambulancia pero nada de nada. Siempre que llamo al hospital para pedir la prueba tengo que empezar de cero y hacer un nuevo expediente por acabar siempre igual. No viene nadie", afirma la hija de la víctima.

Algunos miembros de la familia tienen síntomas pero ya les han comunicado que sólo podrán hacer la prueba si tienen problemas respiratorios. "La verdad es que ya me da igual si tengo coronavirus o no, nos quedaremos en casa y que pase todo como antes mejor", concluye.