Francisco Amaya ha sido detenido después de llevar nueve meses en paradero desconocido. Este joven de 26 años de Daimiel (Ciudad Real) fue condenado en mayo del 2018 a 23 años de prisión por violar y torturar a una menor. Tras cumplir la pena por unos delitos menores, el hombre salió en libertad provisional en setiembre y se dio a la fuga. La policía lo localizó el pasado viernes, cuando se había atrincherado en un piso de su ciudad natal.

Violar o pegar

Los hechos por los que fue juzgado Amaya tuvieron lugar en octubre del 2015. El joven y la víctima llevaban saliendo apenas tres meses, pero la relación ya se había convertido en un calvario para esta chica de 17 años. El hombre no solo la violaba sino que la sometía a toda una serie de malos tratos y vejaciones ante las que la víctima no se veía capaz de reaccionar.

Según recoge Lanza Digital, el tribunal que lo condenó consideró probado que el detenido la agredió sexualmente en dos ocasiones y que grabó en vídeo una de las violaciones extorsionar a la joven y asegurarse de que no contaba nada de lo sucedido. La víctima contó ante el juez que ella no oponía resistencia porque prefería que abusara de ella antes de que la pegara.

Botella de orina

Además, el hombre la obligó a beberse la orina que había guardado en una botella mientras la amenazaba con una especie de catana y a pesar de las reticencias de la chica. Tal era el control que ejercía el arrestado sobre la denunciante que en alguna ocasión ambos habían ido a la policía para que ella les contara a los agentes que se había fugado de casa, pese a que Amaya la obligó a acompañarlo, y que las lesiones que presentaba por todo el cuerpo eran fruto de una pelea con otra mujer.

Cueva

Tras ser condenado a 23 años de cárcel, el joven aprovechó un error de la fiscalía -que le dejó salir en libertad provisional después de cumplir prisión por otros delitos leves- para fugarse en setiembre de 2018. La policía logró localizarle en abril, pero el hombre logró escapar a través de una cueva subterránea que unía su domicilio con un patio de vecinos, apunta el mismo medio.

Sin embargo, un gran despliegue policial consiguió detenerle este viernes después de que se atrincherara en un piso deshabitado de Daimiel. Amaya es culpable de los delitos de violación, maltrato y contra la integridad moral.