Desde los 9 años tenía la menstruación y a los 12 ya se tomaba pastillas anticonceptivas para intentar regular el periodo y evitar los fuertes dolores que le provocaba la regla. Trataba de encontrar soluciones y llegó a visitar a cuatro médicos que fueron incapaces de detectar qué problemas tenía. Hasta que empezó a tener relaciones sexuales y se negó a resignarse.

Lo ha descubierto a los 19 años

Finalmente, supieron qué tenía: dos vaginas. La joven británica de 19 años Molly-Rose Taylor sufre una anomalía congénita rara denominada didelphys: el útero se desarrolla ya en el feto en forma de dos tubos pequeños pero en este caso no se llegan a unir creando un órgano mayor sino que cada uno de ellos desarrolla una estructura independiente.

Uno de los peligros es el riesgo de sufrir un aborto o tener un parto prematuro. En el caso de Molly dice que el dolor es lo peor ya que cada mes tiene dos periodos diferentes y que no se puede llegar a poner tampones porque se le caen.