Benita Buñola Sinkkonen, la mujer atacada por su expareja este miércoles en Mallorca, continúa debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital de Son Espases, en Palma.

La mujer fue atacada este miércoles por su expareja en Campos, en Mallorca, después que quedaran para hablar sobre un asunto pendiente y la conversación derivara, primero, en una discusión, y después en una brutal agresión a martillazos.

Benita llevaba dos meses separada de su expareja, Juan, de unos 50 años y cubano. Aunque habían tenido alguna discusión, no había denuncias previas por malos tratos ni orden de alejamiento. Ambos tenían dos hijos en común, a los que la mujer acababa de dejar en la escuela antes del salvaje ataque.

Una panadera "muy simpática"

Según Última Hora, la víctima trabaja en el Forn de Sa Ràpita, desde hace un año y medio, donde los vecinos la consideran muy simpática. Antes, había trabajado una temporada en un supermercado y también había regentado un bar con su familia en una céntrica plaza de la localidad. Además, había dado clases de piano.

Por eso, la mujer era muy conocida en la población, de unos 10.000 habitantes repartidos entre Campos y el núcleo costero de Sa Ràpita. Por supuesto, una población que aumenta considerablemente en verano. Sin embargo, desde su separación, Benita ya no vivía en Campos – su agresor se quedó en la casa donde convivían – sino que se trasladó a Llucmajor.

Su expareja, con incidentes previos

El presunto agresor de Benita, Juan, era considerado una persona “normal y participativa” hasta el ataque de este miércoles. Sin embargo, había protagonizado algunos incidentes. El más conocido fue hace cuatro años: empezó a tirar trastos por la ventana, salió desnudo a la calle e increpó a todos los que se cruzaban con él.

El vídeo del incidente se hizo viral en Campos. Sin embargo, eso parecía olvidado y el hombre trabajaba ahora como cocinero en un hotel y hacía vida normal, incluso apuntándose a clases de alemán. Sin embargo, dicen, tenía prontos peligrosos con un punto de locura.