Una pareja de Getafe, en Madrid, ha denunciado un calvario desde que el 24 de agosto su hijo de sólo 11 meses se intoxicara al meterse en la boca una pastilla de éxtasis que había entre la arena del parque donde jugaba.

El niño recibió el alta poco después y está sano y salvo, pero desde entonces los padres se han visto perseguidos, según ellos, por el hecho de ser de origen rumano: aseguran que los responsabilizan de lo que le pasó al niño e, incluso, tienen miedo de que les retiren la custodia, según han explicado a El País.

Éxtasis en un parque

Todo empezó el 24 de agosto, cuando, después de todo el día en casa, su hijo de 11 meses empezó a estar inquieto y la madre, Dee, lo llevó al parque. Los dos se sentaron en la arena, bajo un tobogán que les daba sombra. El niño, en un momento, se sacó el chupete y se metió en la boca una sustancia azul que había en el suelo: una pastilla de éxtasis.

Rápidamente, la madre le sacó la pastilla, ya medio derrota, de la boca, y, al volver a casa, llamó a las emergencias médicas pensándose que era tiza de color. Pero el padre alertó a la mujer: el niño estaba totalmente rígido. Lo llevaron a toda velocidad al hospital.

Desconfianza de los médicos

Entre los nervios de la madre, al niño lo ingresaron con síntomas de rigidez, desorientación y revulsión ocular, y quedó tres días en observación hasta que vieron en que estaba perfectamente sano, a pesar del susto. Los análisis comprobaron que la sustancia eran metanfetaminas.

En su informe, los médicos anotaron que el niño estaba bien cuidado, pero anotaron unas palabras que estremecieron a los padres: "riesgo social", al lado de la nacionalidad de los padres, un hecho que les dijeron que era "cuestión de protocolo".

Malentendidos con la policía

Después de salir del hospital, fueron a la comisaría de Getafe, donde no les querían atender porque "no había ningún culpable" si se habían encontrado la pastilla en el suelo. La madre, sin embargo, insistió en presentar una denuncia.

A la hora de repasar la declaración, explica a la mujer, encontró discrepancias entre lo que ella había dicho y lo que la policía había anotado. Por ejemplo, el agente había apuntado que el niño estaba solo y no con la madre, o que el padre se había despreocupado, cuando era él quien había visto que el niño estaba rígido.

parque perales del rio

El parque donde el niño se intoxicó está frecuentado por jóvenes que van a fumar y beber / Google

Rechazo en las redes

El mismo día, la madre lo explicó todo en un grupo de vecinos de Facebook y, de nuevo, algunos se mostraron escépticos y le exigieron que mostrara la documentación del hospital. El padre también se animó a hacer un vídeo del mal estado del parque, frecuentado por grupos de jóvenes que hacen "botellón" y de adolescentes que van a fumar a escondidas de los padres.

Los servicios sociales también les fueron a interrogar, e incluso se vieron obligados a hacerse unas pruebas de drogas en un laboratorio privado, que les costaron 500 euros, para demostrar que la droga no era suya. Una documentación que han aportado, también, a la policía.

Ahora un juez tendrá que decidir si continúa con la investigación, y los padres han recogido firmas de vecinos para demostrar que son una pareja honrada y unos buenos padres. Sin embargo, aseguran, siguen sintiéndose sospechosos de algo que no son y temen que, un día u otro, los servicios sociales les quiten a su bebé.