Esta semana un preso de Brians 2 asesinó en medio del patio del módulo 3 del centro a otro preso, un hombre de nacionalidad rumana de 32 años, que estaba cumpliendo condena por prostitución de menores. Este viernes se ha conocido el auto que ha dictado el juez de guardia de Martorell que ha asumido el caso.

El magistrado ha escuchado la versión del hombre que clavó varias cuchilladas a la víctima y también a los funcionarios que vieron toda la escena. Ha dictado orden de prisión provisional comunicada y sin fianza a la espera de que se celebre el juicio por un delito de asesinato. Sobre él ya pesa otra pena por homicidio y la condena se alarga hasta 2050, una fecha que ahora se ampliará, si lo acaban condenando por este crimen.

"Es un violador de niños!"

Según dice el juez en su escrito que utiliza para confirmar la prisión del hombre, el presunto asesino atacó a su víctima de manera premeditada. Sabía perfectamente quién era y por qué motivo estaba en la prisión. El hombre estaba escuchando música en una columna del patio y se acercó por detrás y le empezó a clavar varias cuchilladas con un cuchillo metálico envuelto con un trapo.

Exterior de la prisión de Brians 2 / ACN

Una ambulancia del SEM en la entrada de Brians 2 / ACN

Después de las cuchilladas gritó: "Este es un proxeneta, un violador de niños, tranquilos que ya está muerto". Un hecho, que según el juez, sumado a qué no hubo ningún enfrentamiento previo, demuestra que el asesinato estaba premeditado. Las imágenes de las cámaras de seguridad y también la declaración de él, que ha aceptado el crimen, permiten al juez calificar el ataque de asesinato.

Castigar al hombre por sus actos anteriores

Cuando los funcionarios quisieron detener el ataque, el hombre les repitió en varias ocasiones que el cuchillo era real y que no tenía nada contra ellos, que sólo quería atacar al hombre de nacionalidad rumana.

Finalmente los funcionarios pudieron retenerlo y que entregara el arma blanca que utilizó para matar al otro preso. El juez tiene claro que el único móvil que movía al hombre a asesinar a su compañero de prisión era "castigarlo" del que él creía que había hecho.

Al ser un hombre con una larga condena en su espalda, el juez confirmó la prisión provisional comunicada y sin fianza por el presunto delito de asesinato con alevosía.