Ángel Hernández decidió ayudar a su mujer con esclerosis múltiple a suicidarse cuando el Congreso de los Diputados se disolvió al convocar las elecciones del 28 de abril de 2019. "El 6 de marzo se lo comenté a María José, nos despedimos y me puse a trabajar", explica este hombre que todavía está siendo investigado por la Audiencia de Madrid como presunto autor de un caso de violencia machista.

Un mes después grabaron el vídeo en el que su esposa pedía que la eutanasia fuera "cuanto antes, mejor" y el 3 de abril, Ángel le suministraba diluida en agua la sustancia que acabaría con su vida. "Quedamos que, si se atragantaba, abortábamos. En ese momento deseaba que se atragantara, pero tenía que responder a su voluntad", recuerda emocionado.

Sin retorno

El marido de María José ha sido el invitado estrella en la jornada sobre la regularización de la eutanasia organizada por la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) y que se ha celebrado este miércoles en el Parlament de Catalunya. Este debate ha tenido lugar después de que la semana pasada se aprobara en esta cámara y casi por unanimidad la proposición de ley para despenalizar la muerte asistida, que ya ha sido remitida al Congreso de los Diputados. "Esta vez no hay marcha atrás. Tenemos que darnos prisa porque hay gente que lo está pasando mal. Es un derecho civil", asegura Ángel, que ha compartido mesa con la presidenta de DMD en Catalunya, Isabel Alonso.

Angel eutanasia Anton Rosa

En la jornada también han participado miembros de las principales formaciones políticas presentes en el Parlament -a excepción del Partido Popular- que han querido mostrarle a Ángel su gratitud y reconocerle su valentía ante una decisión tan difícil. "Has llegado donde este país no ha podido llegar. Se acabaron los obstáculos. Las manos que con amor ayudaron no pueden equipararse a las que maltratan", ha señalado -en referencia a la investigación de la muerte de María José como violencia de género- la diputada Assumpta Escarp, miembro del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) y una de las tres mujeres que llevaron la propuesta sobre la eutanasia al Congreso el 8 de mayo del 2018.

Doctor Muerte y una promesa

Además de Ángel, en el debate también han participado dos personas que han vivido muy de cerca el "horror" de las enfermedades terminales. "Este es un punto de inflexión para que la gente no huya y no vuelva a esconderse nunca más", ha afirmado Marcos Hourmann, el único médico condenado en España por practicar la eutanasia. Este hombre aceptó el año de prisión que le ofreció la fiscalía y pudo continuar ejerciendo tras declararse asesino de Carmen, una paciente terminal de 82 años a la que le inyectó cloruro de potasio con una jeringuilla después de que esta le suplicara que acabara con su vida. Hourmann se marchó a Londres para continuar con su profesión, pero la prensa británica se encargó de etiquetarlo como Doctor Muerte. Tras varios intentos de reengancharse, decidió romper con todo y dedicarse a la interpretación. Hasta el pasado 19 abril estuvo protagonizando la obra Celebraré mi muerte, en la que reflexionaba sobre su propio caso.

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El otro testimonio sobrecogedor que se ha dado cita en el Parlament ha sido el de Daniel Lorente. Este joven es el autor del documental La Promesa, un cortometraje que muestra como era el día a día de Maribel Tellaetxe, su madre enferma de Alzhéimer y a la que prometió que la ayudaría a morir antes de que dejara de reconocerlos. "Llevo luchando 25 años para que se respete una de las libertades principales. Mi madre tuvo por ley un fin de vida cruel y tortuoso. Solo pido que esta proposición no quede en papel mojado. No hay ninguna excusa para que no se apruebe la ley", ha pedido Lorente, dirigiéndose a los representantes de los partidos políticos presentes.

Clandestinidad

Ángel ha celebrado la participación de Hourmann y Lorente y les ha agradecido que también quisieran compartir con la sala sus casos. "Hay muchas personas que viven esta situación en la clandestinidad. María José y yo estuvimos más de treinta años sin que nadie supiera de nosotros", cuenta el hombre en pequeño comité tras finalizar el acto. A la pregunta de cuál fue la razón que los llevó a hacerlo público, Ángel asegura que "no hubo más remedio" y que el objetivo era que nadie pudiera negar que este problema no existe y "movilizar conciencias". "Ella necesitaba mis manos porque su cuerpo solo la torturaba. Yo tenía que respetar su voluntad", explica y añade que su mujer prefería que la eutanasia fuera clandestina para no ocasionarle problemas a él.

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En la defensa de la despenalización de la eutanasia, el marido de María José considera que la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) juega un papel "imprescindible". "Necesitamos la mejor ley sobre eutanasia lo antes posible. Sabemos que hay casos clandestinos y tenemos que garantizar que los afectados pueden enfrentarse a una muerte que consideran necesaria de una forma segura", ha concluido Isabel Alonso, la presidenta de DMD en Catalunya, que espera que la ley se apruebe durante el transcurso de esta legislatura.