Acaba el mes de octubre y empiezan las festividades de otoño. Los más tradicionales comerán castañas y boniatos... Y de otros como millennials, generaciones posteriores, modernos diversos e hijos de la globalización se disfrazarán por Halloween.

Monstruos, criaturas extrañas, personajes salidos de una pesadilla... El día 31 muchas personas saldrán preparadas a la calle para atemorizar a cualquiera que se les cruce. Unos de los productos más utilizados, que coronan cualquier disfraz, son las lentes de colores.

Productos ilegales

En los días previos a Halloween proliferan las páginas web y tiendas no homologadas que venden estas lentillas fantasía. "Se venden de forma ilegal y no ofrecen garantías ni calidad", asegura Andrés Gené, presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunidad Valenciana.

Según Gené, cuando los profesionales identifican estas ventas ilegales denuncian a los vendedores, pero en el momento en que un inspector se dispone a comprobarlo ya han retirado el stock, informa Nius.

Un riesgo para los ojos

Las lentes fantasía sólo se pueden vender en las ópticas o en establecimientos autorizados. "No son un juguete, y un óptico-optometrista tiene que valorar la salud ocular del usuario, el estado de su ojo o la medida de la córnea" con el fin de autorizar su uso, explica Juan Carlos Martínez del Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.

Pueden provocar ceguera

El uso de lentes no homologadas puede provocar desde sequedad e irritación del ojo a conjuntivitis, lesiones e infecciones oculares. En los casos más graves, incluso pueden provocar una pérdida permanente de la visión.

Eso se debe al hecho de que estos productos ilegales muchas veces utilizan materiales y tintes de mala calidad, que afectan directamente a la córnea del ojo.

Máxima higiene y compras de calidad

Los expertos recomiendan seguir un protocolo de limpieza y cuidado de las lentes de colores igual o, incluso, superior al de las lentillas de contacto. Hay que tener en cuenta que pueden entrar en contacto maquillaje u otras sustancias, como laca o pelucas.

Y, sobre todo, hay que comprarlas en ópticas y establecimientos homologados que garanticen un producto de calidad y con garantías sanitarias.