El consumo de carne, una de las industrias más potentes y que aglutina más fans en torno al mundo, puede perjudicar gravemente la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta es una de las alertas sanitarias que ha generado más revuelo en los últimos años, ya que se relaciona la ingesta de carne roja o procesada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular: entre un 3% y un 7%.

Una de las recomendaciones más sonadas es la de dejar de comer los productos cárnicos procesados: fumados, embutidos o salchichas, por ejemplo. Estos artículos se relacionan con un aumento de un 18% de posibilidades de sufrir un cáncer de colon.

El pollo, el nuevo peligro en los platos

Ahora un nuevo estudio, a cargo de la Northwestern Medicine and Cornell University (EE.UU.), ha desvelado que también es perjudicial consumir un determinado plato de pollo: el frito o el rebozado. Según han concluido los investigadores, después de realizar un estudio con 30.000 pacientes de ambos sexos, comer estos platos puede provocar graves problemas cardiovasculares.

El informe muestra que hay un incremento del 4% de estos casos, aunque los autores no tienen suficientes pruebas para formular una recomendación sanitaria. Eso sí: los estudios confirman que preparar el pollo con aceites de baja calidad (es decir, los que no son de oliva) aporta grasas nocivas para la salud. Además, también se desaconseja que se coma la piel de esta ave.

La clave es cambiar los hábitos de alimentación

"Modificar la ingesta de proteína animal es una importante estrategia para disminuir el riesgo cardiovascular y la muerte prematura para la población general", asegura el investigador principal del estudio. Y es que los expertos aseguran es suficiente con reducir 85 gramos semanales de carne para hacer bajar en un 17% el peligro.

Los profesionales recomiendan basar la dieta diaria en pescado, marisco y fuentes de proteína vegetal, como las nueces y las legumbres.