"Estamos trabajando a contrarreloj para poder suplir el veloz aumento en la demanda de nuestros productos", señalaba en Sanjiv Gajiwala, uno de los responsables de márquetin de la empresa White Claw, en declaraciones para CNN Business. Esta compañía controla más de la mitad del mercado norteamericano de agua con gas y alcohol, la nueva bebida de moda que está causando furor entre los jóvenes estadounidenses. La popularidad de esta especie de refresco con hasta un 6% de alcohol se ha disparado hasta casi triplicar las ventas respecto al curso anterior, agotando existencias en bares y supermercados.

Sabores en lata

La flamante bebida se introdujo en el mercado en 2013. Su mezcla entre refresco y bebida alcohólica ha tenido que esperar siete años para convertirse en el nuevo capricho de los jóvenes norteamericanos. El producto se distribuye en latas y su apariencia se asemeja bastante a las populares bebidas energéticas con las que comparte stand en los comercios. El agua con gas y alcohol -su porcentaje se sitúa entre el 4 y el 6%- se puede encontrar en una gran variedad de sabores que van desde la cereza al mango pasando por la lima. Sin embargo, su éxito no parece residir en los diferentes aromas a disposición del consumidor.

Calorías

Los productos vendidos bajo las marcas White Claw, Pura o Bon & Viv no tienen más de 100 calorías. Esto significa que este tipo de bebidas tienen alrededor 50 calorías menos que una cerveza normal de 33 cl y casi la mitad que un combinado. La escala convierte al agua con gas y alcohol en la opción más saludable dentro del espectro de bebidas alcohólicas económicas que se pueden encontrar en bares y supermercados convencionales.

La receta funciona tanto a nivel de márquetin como en el apartado económico. Un estudio de Nielsen -recogido por La Vanguardia- apunta que en el último año se ha disparado un 169% la venta de este tipo de bebidas. Si hacemos cuentas, eso se traduce en unas ganancias que rozan los 500 millones de dólares (alrededor de 450 euros).