Este lunes se ha juzgado en la Audiencia Provincial de Barcelona a Antony C.F., un joven ecuatoriano mayor de edad que el año 2015 mantuvo relaciones sexuales -presuntamente, sin consentimiento- con una amiga de su hermana, una chica de 15 años, en Gavà (Barcelona).

El relato de la fiscal y de la chica, que ahora ya es mayor de edad, es diametralmente opuesto a lo que ha explicado él y su familia. La acusación particular y la fiscalía piden siete años de prisión y la defensa la absolución de su cliente, que está en prisión provisional desde que fue detenido por los Mossos d'Esquadra por este hecho.

Lo acusan de un delito de abuso sexual que él niega y asegura que las relaciones sexuales fueron consentidas. Ella lo denunció cuando supo que iba diciendo que era una "golfa".

Dos versiones del mismo sexo

La chica, Y., salió de fiesta a una discoteca de Cornellà con una amiga suya, la hermana de Antony, y después volvieron a casa de la amiga. En un primer momento tenían que dormir ella, la amiga y el chico en una misma cama en la habitación que compartían los hermanos.

Según explicó ella misma a la denuncia y ha recordado este lunes ante el tribunal, Antony llevó a su hermana a otra habitación. No se encontraba bien de haber consumido alcohol y así se podía quedar sola con la chica. Y después volvió, cerró la habitación con pestillo, y se puso en la cama con ella.

Siempre según la versión de la fiscalía y de la víctima, el joven se desnudó y la desnudó y la obligó a mantener relaciones sexuales aunque ella, en varias ocasiones, se mostró en contra. "Te haré mía", llegó a decir, según ella.

Se fueron durmiendo pero él seguía con la intención de mantener relaciones sexuales, un hecho que ella, iba negando. Finalmente él la penetró y cuando acabó, y así lo ha explicado delante de la sala, se pudo marchar de la habitación.

Eran las 7 de la mañana. Fue a la habitación donde dormía su amiga y otra hermana, pidió dinero para poder coger el transporte público -ya que la noche de fiesta le habían robado la cartera- y se marchó. No explicó a nadie que había sido víctima de una agresión sexual.

La denuncia cuando supo que él le decía "golfa"

La chica se marchó de casa de su amiga y no fue hasta pasados unos diez días que no denunció los hechos. Fue cuando un tío suyo le preguntó si había tenido relaciones sexuales con alguien y ella, aunque primero lo negó, como el tío insistió, lo acabó aceptando.

Según ha explicado ella, su tío le dijo que la familia de su amiga y de Antony le habían explicado que el chico había asegurado que había mantenido relaciones sexuales con ella y que decía que era una "golfa". Fue en este momento que la chica decidió ir a denunciar los hechos ante la policía. La chica también aporta un informe médico que avala que sufrió choque post traumático a raíz de esta agresión sexual.

Pero en eso és donde se aferra la defensa de Antony. Creen que no se puede probar que las relaciones fueran forzadas y que no haber presentado denuncia justo después de los hechos quiere decir que la chica lo hizo por otros motivos; "quizás cuando sintió vergüenza delante de su familia", ha insinuado la defensa en el turno de conclusiones de juicio oral.

Sexo consentido y denuncia por 'despecho', según él

Es la versión que mantiene el joven; que las relaciones sexuales, asegura, fueron consentidas y que fue la chica quien intentó mantener sexo con él a pesar de saber "que yo estaba conociendo a otra chica y que no quería nada con ella".

Sin embargo, acepta que mantuvieron relaciones sexuales, ya que ella se puso en la cama con él y le empezó a dar besos. Finalmente se desnudó y tuvieron sexo, a pesar de que él, así lo explica ante el tribunal, "paré, no tenía protección y no quería problemas".

La familia avala la teoría de él

Por delante de la sala ha pasado casi toda la familia de él, que ha defendido que la chica decía que estaba enamorada de él y que incluso en alguna ocasión él intentó darle un beso cuando habían quedado para ir de compras, pero que él se negó.

A preguntas de su defensa, Antony ha querido hacer entender a los magistrados que la denuncia de la chica llega por "despecho" al ver que él no quería una relación sentimental con ella.

La versión contradice la versión que da la chica, que es justamente la contraria. Ella asegura que el chico era quien quería tener una relación sentimental con ella y que ella se negó.

Incluso, asegura que después de la noche de los hechos el chico contactó con ella por WhatsApp pero que no se dijeron más que cuatro palabras. Cuando ya había denunciado, se encontraron en una discoteca y el chico "le pidió perdón" y le pidió que retirara la denuncia. No pasó, y el caso ha llegado el caso a juicio.

Se enfrenta a siete años de prisión

Escuchadas las versiones de él y de la familia de él y de la chica, la víctima, ahora será la sección séptima de la Audiencia Provincial de Barcelona quién tendrá que decidir si el joven es culpable de los abusos y lo condena a siete años de prisión, como quiere la fiscalía y la acusación particular, o si por el contrario es inocente de estas acusaciones y puede ser absuelto.

Las dos partes han puesto de relieve las contradicciones de las partes en la explicación de los hechos y por lo tanto tendrá que ser el tribunal quien decida si el sexo que hubo en esta habitación de Gavà a final de 2015 fue consentido o fue un abuso sexual a una menor de 16 años.