Ituren (Valle de Baztan, Navarra), 20 de septiembre de 1966. Hace 53 años. Se celebran las exequias por la defunción de Luisa Isabel Urroz Ayoroa, viuda de Ignacio Iturbe; y madre de Gregorio Iturbe Urroz, empresario de éxito del ramo de la construcción en Madrid y muy bien relacionado con el régimen franquista. Entre otros, Iturbe había sido el promotor del barrio residencial de lujo Colonia Iturbe, en la calle O'Donnell (distrito de Salamanca). La difunta, según la esquela publicada por el diario madrileño ABC (edición del 20/09/1966), había muerto el día anterior "en su casa solariega de Ituren".

La aparición de las momias

Cuando se procedió a abrir la losa del panteón familiar, aparecieron al interior de la cámara mortuoria dos cuerpos momificados. Los cadáveres, cubiertos con una sábana, tenían las manos atadas a la espalda y presentaban orificios -probablemente de bala- en la cabeza. Pocas horas desprendido del macabro hallazgo, cuando ya había corrido la noticia, Ituren, una pequeña población vascófona de 500 habitantes, situada en pleno Pirineo navarro y a escasos veinte kilómetros de la frontera hispano-francesa, era literalmente tomada por la Guardia Civil y por la temida Brigada de Investigación Criminal del régimen franquista.

Artículo de prensa publicado a Lo Caso (octubre 1966). Font Universidad Europea Miguel de Cervantes

¿A quién pertenecían los cuerpos momificados?

Desde un inicio, quedó claro que no pertenecían a ningún miembro de la familia propietaria del panteón. Las primeras investigaciones forenses, efectuadas sobre el terreno, confirmarían que aquellos cuerpos momificados no tenían más de un año de antigüedad. Y según el mismo hijo de la difunta, hacía más de seis años que no se había producido ningún deceso familiar, y por lo tanto que el panteón no había sido abierto. En aquel contexto por sorpresa y de confusión, el forense aventuró que aquellos cuerpos podrían haber sido depositados en aquella cripta por error, pero el sepulturero lo negó categóricamente.

La rumorología y las hipótesis

La "ocupación" policial de Iturbe soltó todo tipo de rumores y de hipótesis que, incluso, fueron difundidos por la prensa. El Diario de Navarra, en la edición del día siguiente, publicaba que habían aparecido dos cadáveres momificados que pertenecían a un hombre de unos 45 años y una mujer de unos 25; y que podrían ser los de Mehdi Ben Barka, héroe de la independencia marroquí, ex-presidente del Parlamento marroquí y líder de la oposición clandestina al regimos dictatorial del rey Hassan II, y el de su secretaria; misteriosamente desaparecidos en París el 29 de octubre de 1965.

Bien Barek

Poco antes del macabro hallazgo, la investigación policial y judicial francesas habían establecido que Ben Barka había sido secuestrado por agentes de la policía francesa, y que había sido entregado a agentes marroquíes y mercenarios franceses que, en una casa de las afueras de París, lo habían torturado y asesinado. En cambio, de la secretaria sólo se probó su desaparición. Y resolvieron que aquel crimen había sido urdido por el general Mohammed Ufqi, ministro de interior del regimos dictatorial de Hassan II. Sin embargo, los cadáveres de Ben Barka y de su secretaria no habían aparecido ni aparecerían nunca.

Bien Barka (1965). Fuente BBC Radio

Bien Barik había desaparecido poco antes del hallazgo de los cuerpos

La sospechosa desaparición de los cuerpos momificados

Aquellas informaciones no habrían pasado de la categoría de hipótesis, más o menos fundamentadas, pero sin la confirmación de fuentes policiales, si no hubiera sido por|para la rápida desaparición del hallazgo. Según la investigación periodística moderna, basada en la memoria de testigos presenciales, Vicente Hernandorena, rector parroquial de Iturbe, solicitó al arzobispado de Pamplona enterrar aquellos cuerpos. Pero antes de recibir ningún tipo de respuesta, la Brigada de Investigación Criminal se llevó aquellos cuerpos momificados en Pamplona, y allí se pierde la pista para siempre.

La sospechosa reacción del régimen franquista

El día siguiente que Diario de Navarra informara de que las momias de Ituren podrían ser las de los misteriosamente desaparecidos a Ben Barka y y su secretaria, su director recibió una discreta pero amenazadora "visita" del Servicio de Información de la Guardia Civil, con una "orden expresa" del dictador Franco prohibiendo investigar y publicar "absolutamente nada" relacionado con aquel suceso. Lo regimos franquista lo cubrió con un tenebroso silencio. Y ha pasado más de medio siglo y nunca se aclarado quién eran las momias de Ituren; y quién y por qué las depositó en la cripta de los Iturbe-Urroz.