Santander, 19 de mayo de 1988. Hace 31 años. La policía detenía a José Antonio Rodríguez Vega, conocido como "el violador de la moto" porque escapaba con una motocicleta después de la comisión de los delitos. Anteriormente, había sido condenado por agresión sexual a un número indeterminado de mujeres jóvenes; pero en esta ocasión se le acusaba de la violación y asesinato de dieciséis mujeres mayores (la más joven tenía 61 años y la mayor 93) en tan sólo doce meses (entre el 15 de abril de 1987 y el 18 de abril de 1988).

El segundo asesino en serie de la historia de España

Rodríguez Vega, que entonces la prensa apodó con el sobrenombre del "Landru de Cantabria", en referencia al asesino en serie francés Henri Désiré Landru (1867-1922), sería condenado a 440 años de reclusión, pero moriría asesinado en la prisión el año 2002, ostentando la triste condición de ser el segundo asesino en serie (en número de víctimas) de la historia de España. Nunca confesó los asesinatos, y cuando se refería a sus víctimas las llamaba "mis queridas señoras".

¿Quién era Rodríguez Vega?

José Antonio Rodríguez Vega había nacido en Santander en 1957 (tenía 31 años en el momento de la detención) y había crecido en un paisaje familiar marcado por la violencia. Según la versión de los vecinos, su abuelo paterno, su padre y su hermano mayor eran alcohólicos y resolvían los conflictos familiares a puñetazos. Y él, en varias ocasiones, había agredido brutalmente a sus hermanos y hermanas en discusiones tan banales como, por ejemplo, el uso de la televisión familiar.

¿Cuándo inicia su carrera criminal?

Cuando inició su carrera criminal ya estaba casado y tenía un hijo. El 17 de octubre de 1978, la Audiencia Provincial de Santander lo había condenado a 27 años de prisión por varias agresiones sexuales. Pero ocho años después (1986), haciendo uso de varios mecanismos judiciales (buen comportamiento ―en realidad era un soplón― y obtención del perdón de algunas de sus víctimas), el "violador de la moto" consiguió ser excarcelado y volvió a las calles de Santander.

¿Cuándo se convierte en un asesino?

Su pareja lo había abandonado poco después del juicio y la condena; y al salir de presidio se unió sentimentalmente con una mujer que sufría graves episodios de epilepsia y se trasladó a otro barrio de Santander. Durante esta etapa (1986-1988), que se corresponde con la época en que cometió los dieciséis asesinatos (1987-1988), se dedicaba a hacer pequeñas obras de reformas domésticas, reparación de electrodomésticos, y sus nuevos vecinos lo consideraban un hombre educado, trabajador y buen marido.

¿Cómo se acercaba a sus víctimas?

Según la investigación policial y judicial, Rodríguez Vega buscaba a mujeres mayores que vivían solas y, una vez las había localizado, estudiaba sus hábitos y rutinas, y se presentaba en sus domicilios ofreciendo sus servicios profesionales. También, según la investigación, se ganaba la confianza de sus víctimas gracias a la imagen que proyectaba: sus rasgos faciales agradables generaban una primera impresión de persona bondadosa, y su discurso cuidado, el de un hombre educado y honesto.

¿Cómo asesinaba a sus víctimas?

Las mismas investigaciones concluyeron que, una vez había conseguido su primer propósito, aprovechaba la indefensión de las víctimas para perpetrar sus crímenes: le franqueaban el paso al interior de las viviendas y allí las agredía y las violaba salvajemente, y en el momento en que él experimentaba el clímax, las asfixiaba tapándoles la boca y la nariz. Acto seguido, limpiaba la escena del crimen y depositaba a la víctima sobre la cama en posición decúbito supino con los brazos cruzados sobre el cuerpo.

¿Por qué que la policía no lo detuvo antes?

Una estrepitosa cadena de errores policiales y forenses impidió activar la investigación desde la comisión del primer crimen. Sorprendentemente, los atestados policiales y los informes forenses de la mayoría de aquellas víctimas certificaban que habían muerto por causas naturales. Serían los hijos de una de las víctimas, que observaron que su madre tenía la cara golpeada y el pubis ensangrentado, los que iniciarían una batalla con la administración de justicia para conseguir abrir una investigación policial.

¿Cómo se detuvo a Rodríguez Vega?

La pista que puso a la policía sobre el criminal llegó de forma casual: encontraron una tarjeta de visita en un cajón de un mueble de la casa de una de sus víctimas. El técnico que había reparado, poco antes, el televisor de aquella casa resultó ser el "violador de la moto". El juez ordenó un registro de la casa de Rodríguez Vega, y le descubrieron una habitación oculta ―pintada de color rojo― donde tenía expuestos objetos ―de forma ritual― que había robado de las casas de las víctimas tras la comisión de los crímenes.

Rodriguez Vega Francisco Canals Foto

¿Por qué mataba Rodríguez Vega?

En el transcurso de la investigación policial se intentó justificar explicando que había sufrido dos episodios que habrían condicionado su conducta futura. Declaró que a los ocho años una vecina que tenía cincuenta lo habría obligado a masturbarla; y que cuando tenía doce, sentía una fuertísima atracción sexual hacia su madre que no fue nunca correspondida. Y que por estos motivos sentía la necesidad de establecer relaciones sexuales con mujeres de edad avanzada.

¿Qué pasó con Rodríguez Vega?

Rodríguez Vega no confesó nunca sus crímenes. Siempre declaró que dejaba a sus víctimas descansando sobre la cama; y se refería, insistentemente, a ellas como "mis queridas señoras". No obstante, los peritos judiciales no observaron en Rodríguez Vega ningún tipo de problema psíquico y fue recluido en la prisión de Salamanca. Trece años más tarde sería mortalmente apuñalado con ensañamiento por un grupo de reclusos que lo acusaban de chivato: le asestaron 102 puñaladas y le arrancaron los ojos y parte del cerebro.