El Ariana, una joven de 30 años con una hija de 5, hacía un mes que estaba desaparecida: desde el 28 de agosto nadie, ni la familia ni los amigos, sabían nada de ella. El único que lo sabía, pero no había dicho nada, era su padre, Willy Palacios.

El domingo, finalmente, el hombre se derrumbó y lo confesó todo al hermano de la joven: lo había matado a puñaladas y lo había enterrado en el jardín de su casa en Villa Tesei, en Buenos Aires.

Ariana Yésica Palacios desapareció el 28 de agosto. Una amiga de la víctima fue a la policía y denunció que hacía días que no sabía nada de ella. Según parece, el mismo día 28 por la mañana, Willy Palacios había discutido con su hija, había forcejeado con ella y lo había degollado. Después, la enterró en el jardín de su casa, según recoge el diario Crónica.

El domingo, sin embargo, y delante de la presión policial para encontrar a su hija, Willy acabó hundiéndose y confesando el crimen. Según explicó a la policía, la chica y a él habían discutido porque el hombre quería que dejara a su pareja, Adrián. La discusión se habría calentado y la habría acabado matando con un cuchillo que, después, encontraron todavía clavado en su cuerpo cuando la desenterraron.

Mensajes desde el móvil de la chica

Después de la desaparición, el padre intentó hacer ver que todo era normal. Comentó al novio de la joven que la chica le había dicho que quería cambiar de aires, e incluso envió mensajes a sus amigas donde decía que no podía hablar. También envió uno enigmático que decía que la chica "estaba viajando y entregando cosas del nuevo trabajo", y prometiendo que después nos conectamos.

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Los mensajes que el padre envió desde el móvil de la chica levantaron suspicacias / Crónica

Sin embargo, sospecharon enseguida por el mensaje: para empezar, porque la chica, muy activa en las redes, había desaparecido de repente; y, también, porque el mensaje era muy seco y no se parecía en absoluto a la manera como escribía la chica.

Las amigas ya sospechaban de él

El hombre siguió haciendo vida normal y cuidando de su nieta Luli, de sólo cinco años. Los vecinos aseguran que no vieron nada fuera de lugar y que, cuando le preguntaban por la familia, decía que todo estaba bien.

Cuando la presión policial se intensificó, los investigadores empezaron a ver que el hombre mostraba señales de nerviosismo, hasta que, en un momento de debilidad, acabó confesando el crimen a Mauricio, el hermano mayor de Ariana. Poco después, la policía encontraba el cuerpo enterrado bajo un árbol del jardín de detrás.

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La policía encontró el cuerpo de la chica en el patio de casa, bajo un árbol / Crónica

Mientras que el novio de la joven asegura que era con la madre quien la relación era peor, las amigas de la joven han asegurado que, desde el principio, sospecharon del padre, una persona considerada violenta. Sin embargo, no entienden cómo se pudo llegar al extremo de un crimen tan brutal: "no entendemos qué le pasó por la cabeza, a este hijo de puta", han asegurado.