Mientras la investigación continúa, el crimen de Castro Urdiales continúa lleno de incógnitas. Las dos líneas de investigación se centran en dos hipótesis: que Carmen Merino matara ella misma a su marido, o que contratara a un sicario para hacerlo.

Esta segunda hipótesis parece que coge fuerza, sobre todo, por el trato "profesional" que se dio a la cabeza del difunto, el único resto que ha aparecido: concretamente, el cráneo de Jesús María apareció el fin de semana pasado en una caja en casa de una amiga de la pareja de la víctima, que al mismo tiempo podría haber estado su amante.

Los investigadores aseguran que la cabeza recibió un trato propio de un criminal profesional: concretamente, hirvieron el cráneo para eliminar todas las partes blandas y, así, evitar que la descomposición del cadáver oliera. Después, lo envolvió con un primer envoltorio que, por ahora, se desconoce si fue papel aluminio o si lo envasó al vacío.

Obra de un experto

Los investigadores dudan de que Carmen pudiera haber cometido el crimen, porque sería extraño que alguien sin experiencia pudiera actuar de esta manera, pero tampoco descartan que sí que lo hiciera ella misma.

En todo caso, si se confirma que el asesinato material lo cometió alguien más, se confirmaría que Carmen Merino decía la verdad sobre el hallazgo de la cabeza: ella dijo que apareció en una caja a la puerta de su casa y la había guardado como "recuerdo".

Ahora se tendría que confirmar que la mujer pagó 12.000 euros a unos sicarios, una cifra que habría justificado diciendo a los familiares que Jesús los habría cogido para irse a Punta Cana.

Como si no hubiera pasado nada

Después de la desaparición de Jesús María - y del supuesto crimen - Carmen Merino Gómez, detenida por presuntamente haber cortado la cabeza a su chico, hizo vida normal: disfrutó de la Feria de Abril de Castro Urdiales (Cantabria) de este año cuando se supone que ya había cometido el crimen. Además, ofreció croquetas a los vecinos en varias ocasiones. Entonces nadie sospechó que la mujer hubiera podido decapitar a su pareja o, en todo caso, que hubiera ordenado hacerlo a alguien más.

Castro a Urdiales EFE

Ahora muchos vecinos se preguntan si la mujer no sólo tuvo sangre fría para disfrutar de las fiestas del pueblo cuando después de haber matado su pareja, sino también para ofrecerles croquetas cocinadas a base de la carne de Jesús. Y es que tanto los vecinos como la investigación, todavía abierta, miran de averiguar qué se hizo de la carne que la acusada sacó de la cabeza de la víctima y qué hizo después con el resto del cuerpo, que sigue sin aparecer.

La mujer de la limpieza habría podido tirar el cuerpo sin la cabeza

Los investigadores sospechan que la mujer de la limpieza que trabajaba en la casa de la pareja, habría podido tirar, sin saberlo, el cuerpo sin la cabeza a la basura. Y es que cuatro días antes de denunciar la desaparición de Jesús, su chica, María del Carmen, pidió a la mujer de la limpieza que empezara a trabajar más temprano para tirar unas bolsas a la basura, según explica Espejo Público. Cuando declaró ante el juez, la trabajadora explicó que las bolsas pesaban mucho y que tuvo que hacer unos cuantos viajes a los contenedores.

Casa Castro Urdiales

A partir de esta declaración, la Guardia Civil ha decidido ampliar la búsqueda del resto del cuerpo de la víctima al vertedero de Castro Urdiales. No será nada fácil, ya que si el crimen se cometió hace meses, como se sospecha, los restos del hombre podrían estar a bastante profundidad, hecho que podría comportar más tiempo de búsqueda.

Celos, posible causa del asesinato

Los celos podrían ser la principal motivación de Carmen Merino. La detenida, una vez hubo hervido la cabeza, lo entregó dentro de una caja a su amiga. Parece que Merino sabía que su amiga tenía una relación sentimental con la víctima, y es que la relación de la pareja, que convivía en la misma casa desde hacía siete años, se había deteriorado. Jesús se relacionaba con otras amigas, mientras que Carmen Merino había establecido una fuerte amistad con un hombre de nacionalidad colombiana, según explica El Español.

El 14 de febrero, día de los enamorados, la víctima decidió pedir a Merino que se fuera de casa, pero ella se negó repetidamente. Habría sido entonces cuando habría decidido que acabaría con su vida.